La enfermedad de Perthes, también conocida como Legg-Calvé-Perthes, es una patología poco frecuente que afecta la cadera en la infancia.

Se caracteriza por una debilidad progresiva en la cabeza del fémur que puede llegar a provocar una deformidad. Por este motivo, el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado resultan fundamentales para evitar secuelas en la edad adulta.

¿Qué es la enfermedad de Perthes?

Se trata de un trastorno en el que la cabeza del fémur no recibe suficiente irrigación sanguínea, lo que provoca la muerte de parte del tejido óseo. Esto genera inflamación y activa un proceso de regeneración ósea que puede extenderse durante varios años.

Dependiendo de la capacidad de reparación del hueso, puede recuperar su forma esférica o bien quedar deformada, lo que puede derivar en problemas a largo plazo.

¿A quién afecta?

La enfermedad de Perthes aparece generalmente en niños de entre 3 y 12 años, siendo más frecuente en varones (alrededor del 80% de los casos).

En la mayoría de pacientes solo se ve afectada una cadera, aunque en un pequeño porcentaje la alteración puede presentarse en ambas.

Síntomas principales

Los niños con Perthes suelen presentar limitación leve en la movilidad de la cadera afectada, que en algunos casos pasa inadvertida en las etapas iniciales.

Los síntomas más característicos son:.

  • Cojera, que a veces aparece antes de que el niño manifieste dolor.
  • Dolor en la cadera, muslo o incluso en la rodilla
  • Pérdida progresiva de la movilidad de la cadera.
  • Atrofia muscular en el muslo a medida que la enfermedad avanza.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en:

  1. Historia clínica y exploración física
  2. Pruebas de imagen, como por ejemplo la radiografía de caderas.

Tratamiento

El objetivo principal del tratamiento es aliviar el dolor, preservar la movilidad y favorecer la regeneración del hueso.

  • Uso de analgésicos o antiinflamatorios o el tratamiento que considere adecuado el especialista..
  • Algunos casos pueden requerir hospitalización temporal para garantizar el reposo y evitar la pérdida de movilidad.
  • En casos graves o cuando la evolución lo requiere puede ser necesaria una cirugía de cadera.

Pronóstico y evolución

Unos de los factores que tienen más importancia son la edad de inicio y  la gravedad del daño óseo:

  • Cuanto más pequeño es el niño, mayor capacidad de regeneración tiene el hueso.
  • El seguimiento periódico por parte del especialista es fundamental para minimizar las secuelas e intentar reducir el riesgo de artrosis en la edad adulta.

En conclusión, la enfermedad de Perthes requiere un diagnóstico precoz y un seguimiento especializado para proteger la movilidad de la cadera y evitar complicaciones en la edad adulta. Cuanto antes se detecte, mayores serán las posibilidades de que el hueso se regenere de forma adecuada y se reduzca el riesgo de secuelas a largo plazo.

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