La menopausia constituye una fase natural en la vida de la mujer marcada por la desaparición permanente de la menstruación y por importantes cambios en el equilibrio hormonal. Dentro de las múltiples transformaciones que experimenta el organismo en este periodo, el cabello adquiere especial relevancia debido a su repercusión tanto estética como emocional.

La pérdida capilar asociada a la menopausia no es un hecho aislado, distintas investigaciones clínicas y revisiones en señalan que entre el 40 % y el 60 % de las mujeres después de la menopausia muestran algún grado de reducción en la densidad del cabello.

No se trata únicamente de una mayor cantidad de caída capilar, sino de alteraciones más profundas que afectan al ciclo de crecimiento del folículo, el grosor del tallo y la calidad general del cabello ya que los estrógenos ejercen un efecto protector sobre el folículo piloso. Cuando sus niveles disminuyen, puede manifestarse una mayor caída y reducción progresiva de la densidad capilar

Alopecia de patrón femenino: la presentación más habitual

La causa más frecuente de pérdida de cabello durante la menopausia es la alopecia de patrón femenino, también conocida como alopecia androgenética femenina. Se trata de un proceso progresivo que afecta principalmente a la zona superior y central del cuero cabelludo en el que se observa una reducción del tamaño de los folículos que progresivamente se transforman en folículos más pequeños y producen cabellos más finos y cortos.

La predisposición genética es un factor clave: tener antecedentes familiares incrementa significativamente la probabilidad de desarrollarla.

Efluvio telógeno crónico en la menopausia

Otra causa relativamente frecuente de caída capilar en esta etapa es el efluvio telógeno crónico en este caso se produce una alteración del ciclo del cabello que provoca un aumento del número de cabellos en fase de reposo (telógena).

Se caracteriza por una pérdida difusa del cabello en todo el cuero cabelludo además de una sensación subjetiva de disminución de volumen.

Factores metabólicos y nutricionales implicados

La evidencia científica señala que la pérdida de cabello durante la menopausia no responde a una única causa, sino que intervienen diversos factores. Además de los cambios hormonales, determinados desequilibrios metabólicos y déficits nutricionales han sido ampliamente estudiados por su posible influencia en la salud del folículo piloso.

  1. Hierro y ferritina
    Aunque no exista una anemia diagnosticada, concentraciones bajas de ferritina se han relacionado con el efluvio telógeno. El hierro desempeña un papel fundamental en la proliferación celular, especialmente en la matriz del folículo, donde se produce el crecimiento activo del cabello.
  2. Vitamina D: el folículo piloso cuenta con receptores específicos para la vitamina D, lo que sugiere su participación en la regulación del ciclo capilar. Niveles insuficientes de esta vitamina se han asociado en distintos estudios con alteraciones en el crecimiento del cabello.
  3. Zinc: oligoelemento es clave en procesos de síntesis proteica y división celular. Una deficiencia puede afectar la estructura del tallo capilar, aumentando su fragilidad y favoreciendo la caída.
  4. Proteínas: el cabello está constituido principalmente por queratina, una proteína estructural, una ingesta proteica inadecuada mantenida en el tiempo puede contribuir a una pérdida difusa y a un debilitamiento general del cabello.

Alternativas terapéuticas

Ante una pérdida capilar notable o progresiva, resulta esencial la evaluación por un dermatólogo, complementada con análisis específicos, para establecer un diagnóstico preciso y definir un abordaje adecuado.

El tratamiento de la caída capilar en la menopausia debe adaptarse a cada caso concreto, teniendo en cuenta el tipo de alopecia predominante y los factores asociados.

Minoxidil tópico

El minoxidil al 5 % es actualmente la opción con mayor respaldo científico en la alopecia de patrón femenino.

La evidencia clínica indica que los primeros resultados suelen apreciarse tras 4 a 6 meses de aplicación constante. Para mantener los beneficios obtenidos, es necesario continuar el tratamiento de forma prolongada.

Tratamientos antiandrogénicos

En determinadas mujeres postmenopáusicas, y siempre bajo control médico, pueden utilizarse fármacos que disminuyen el efecto de los andrógenos sobre el folículo piloso.

El objetivo es reducir la influencia hormonal que favorece la miniaturización folicular.

Corrección de carencias nutricionales

Detectar y tratar niveles bajos de hierro, vitamina D o zinc puede ser clave en casos de efluvio telógeno. Sin embargo, la administración de suplementos sin confirmar previamente una deficiencia no cuenta con evidencia sólida que la respalde.

Plasma rico en plaquetas (PRP)

Existen estudios con buenos resultados sobre el uso de PRP, demostrando incrementos en densidad y grosor capilar. No obstante, la variabilidad en los protocolos y la limitada calidad de algunos ensayos impiden considerarlo aún como tratamiento de primera elección.

Láser de baja intensidad

En lo tocante a los dispositivos que emiten luz roja de baja potencia parecen estimular la actividad mitocondrial del folículo y favorecer la fase anágena. Actualmente la evidencia disponible es moderada y los resultados pueden variar entre pacientes.

AUTORA

Celia Diz Rodríguez

Farmacéutica comunitaria

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