A comienzos de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha retirado a España el estatus de país libre de sarampión.

¿La razón? La transmisión del virus se ha restablecido: durante tres años consecutivos se han registrado casos, y su número ha ido aumentando. Es un paso atrás importante para una enfermedad que se consideraba eliminada en nuestro país desde 2016.

¿Por qué el sarampión preocupa tanto?

El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen: una sola persona puede infectar hasta a 18 personas susceptibles. Está causado por un virus de la familia Paramyxoviridae y se transmite por el aire a través de gotitas respiratorias. Además, el virus puede permanecer activo en el ambiente o en superficies durante hasta dos horas, lo que permite contagios incluso sin contacto directo con un enfermo.

Complicaciones: cuándo puede ser grave el sarampión

Aunque la mayoría de los casos se resuelven en dos o tres semanas, hasta un 30 % puede presentar complicaciones graves, especialmente en personas no vacunadas y, sobre todo, en niños pequeños.

La herramienta más eficaz para frenar el sarampión es la vacunación. Y, afortunadamente, contamos con una vacuna muy segura y altamente efectiva.

La pérdida del estatus de país libre ha activado una respuesta inmediata de las autoridades sanitarias, que ya trabajan en actualizar el Plan Estratégico para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola.

¿Debemos alarmarnos?

La decisión de la OMS se basa en criterios epidemiológicos estrictos, pero para entender el aumento de casos conviene tener en cuenta varios factores:

  1. España mantiene tasas de vacunación muy altas, por encima del 95 % recomendado por la OMS.
  2. El repunte de casos no es exclusivo de España: forma parte de una tendencia global.
  3. La mayoría de los casos detectados no son autóctonos, sino importados.

La clave: la segunda dosis

Aun así, esta situación no ha pillado del todo por sorpresa a los expertos. Desde hace años, epidemiólogos y especialistas en vacunas advierten de que la segunda dosis de la vacuna triple vírica no alcanza el 95 % de cobertura en muchas comunidades. Ese porcentaje es el mínimo necesario para garantizar la inmunidad de grupo frente a un virus tan transmisible.

Desde el VACAP (el grupo de trabajo de vacunas y enfermedades infecciosas en Atención Primaria de la SEPEAP) insisten en reforzar las coberturas vacunales, muy aceptables en la primera dosis, pero muy mejorables en la segunda dosis. Y es importante recordar que la segunda dosis no es un refuerzo, sino una dosis de rescate para proteger a los niños que no desarrollaron inmunidad con la primera (entre un 2 % y un 5 %).

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