La neuralgia del trigémino es una enfermedad neurológica que provoca uno de los dolores faciales más intensos que existen.
Quienes la padecen suelen describirlo como una descarga eléctrica, un pinchazo o un latigazo que aparece de repente en una parte de la cara. El dolor suele durar desde unos segundos hasta un par de minutos, pero puede repetirse muchas veces al día y llegar a resultar incapacitante.
¿Qué es el nervio trigémino?
Para entender esta enfermedad debemos conocer primero al nervio trigémino, también conocido como quinto par craneal (V par), uno de los principales nervios de la cara. Su función es transmitir al cerebro buena parte de las sensaciones de la cara y también participa en los movimientos necesarios para masticar.
Se divide en tres ramas:
- Rama oftálmica (V1): recoge la sensibilidad de la frente, cuero cabelludo anterior, párpado superior, parte de la nariz y superficie del ojo.
- Rama maxilar (V2): transmite la sensibilidad de la mejilla, parte de la nariz, labio superior, dientes superiores y paladar.
- Rama mandibular (V3): se encarga de la sensibilidad de la mandíbula, labio inferior, barbilla y dientes inferiores, además de participar en la masticación.
Por eso, el dolor puede aparecer prácticamente en cualquier zona de una mitad de la cara.
Una enfermedad poco frecuente, pero muy dolorosa
La neuralgia del trigémino no es una enfermedad habitual. Se calcula que aparecen aproximadamente entre 4 y 13 nuevos casos por cada 100.000 personas al año. Es más frecuente a partir de los 50 años y afecta algo más a las mujeres. Han reconocido padecer esta afección el futbolista español Alvaro Morata, la periodista estadounidense Gloria Steinem y la influencer Gala González entre otras personas conocidas.
Una característica muy llamativa es que determinadas acciones aparentemente normales pueden desencadenar el dolor: lavarse la cara, afeitarse, cepillarse los dientes, comer, hablar, bostezar o incluso una corriente de aire.
¿Qué tipos de neuralgia del trigémino existen?
Según su origen, podemos distinguir tres grandes formas.
La neuralgia clásica suele estar relacionada con la compresión del nervio por un vaso sanguíneo, que acaba irritándolo.
La neuralgia secundaria aparece como consecuencia de otra enfermedad que afecta al nervio, como la esclerosis múltiple o, con menor frecuencia, un tumor u otra lesión.
Por último, está la neuralgia idiopática, en la que no se consigue identificar una causa concreta. Una resonancia magnética suele formar parte del estudio para descartar causas secundarias y valorar la situación del nervio.
El tratamiento: los medicamentos son la primera opción
El tratamiento inicial suele ser farmacológico. Y aquí hay una diferencia importante respecto a otros dolores: los analgésicos habituales, como el paracetamol o los antiinflamatorios, y los analgésicos opioides generalmente no resultan eficaces para controlar las típicas descargas de la neuralgia del trigémino.
El medicamento de elección es la carbamazepina, un fármaco que también se utiliza para tratar la epilepsia. Es el tratamiento con mayor respaldo científico y consigue controlar inicialmente el dolor en una proporción importante de pacientes.
Otra opción fundamental es la oxcarbazepina, especialmente cuando la carbamazepina no funciona adecuadamente o produce problemas de tolerancia. Ambos medicamentos actúan reduciendo la excitabilidad de las fibras nerviosas responsables de las descargas dolorosas.
Cuando estos tratamientos no son suficientes o no se toleran adecuadamente por la aparición de efectos adversos (mareos, somnolencia, problemas hepáticos y hematológicos, entre otros), el especialista puede recurrir a otros medicamentos anticonvulsivos como lamotrigina, gabapentina, pregabalina, topiramato y lacosamida, aunque su grado de evidencia disponible es menor. El empleo de relajantes musculares como el baclofeno y la toxina botulínica puede ser útil en algunos casos.
¿Y si los medicamentos no funcionan?
Cuando el dolor continúa a pesar del tratamiento farmacológico, existen alternativas. Entre ellas están la descompresión microvascular, que pretende eliminar la presión que un vaso sanguíneo ejerce sobre el nervio, y diferentes técnicas menos invasivas, como la termocoagulación por radiofrecuencia, la compresión con balón o la radiocirugía. La elección depende de la causa, la edad, el estado general del paciente y las características del dolor.
En resumen
La neuralgia del trigémino es una enfermedad poco frecuente, pero capaz de provocar un dolor facial extraordinariamente intenso. Conocer el papel del nervio trigémino ayuda a entender por qué puede afectar a diferentes zonas de la cara y por qué acciones tan sencillas como comer o lavarse los dientes pueden desencadenar una crisis.
Aunque puede ser una enfermedad difícil de controlar, existen tratamientos eficaces.
Los medicamentos, especialmente la carbamazepina y la oxcarbazepina, son la primera línea de tratamiento. Cuando no son suficientes, existen otras opciones farmacológicas y, en los casos más resistentes, diferentes técnicas quirúrgicas. Un diagnóstico adecuado y un tratamiento individualizado son fundamentales para conseguir controlar el dolor y recuperar calidad de vida.
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