Con la llegada del uso masivo de las mascarillas se ha producido un aumento en la aparición de las lesiones típicas del acné en la zona inferior del rostro. El llamado “maskné” -acrónimo de mask y acné- es un fenómeno que se agrava por la mayor sudoración en la zona tapada por la mascarilla.

Una enfermedad inflamatoria multifactorial

Ya hemos hablado del acné y sus características en otro artículo pero a modo de resumen podemos decir que el acné es una enfermedad inflamatoria multifactorial. Es una patología muy habitual que afecta entre al 79 y al 95% de los adolescentes y hay personas que tienen que lidiar con ella durante toda su vida.

Se clasifica en función del tipo de lesiones, que pueden ser no inflamatorias o inflamatorias y de diferente severidad. Los tratamientos se eligen en función de cada caso y pueden ser con productos o medicamentos tópicos, por vía oral u otros basados en técnicas de aplicación clínica como peelings, dermoabrasiones, etc.

El tratamiento cosmético puede incluir productos seborreguladores, antibacterianos, matificantes y antiinflamatorios.

El origen del “maskné”

Al hablar y respirar, la humedad que se genera en el interior de la mascarilla aumenta los factores que ya hemos visto que favorecen la aparición de acné: 

– La producción de sebo.

– La hiperqueratinización.

Estos dos factores aumentan la proliferación de microorganismos y la aparición las lesiones como de granos y rojeces. Especialmente alrededor de boca y nariz.

Consejos para evitar brotes de acné 

Los rituales de limpieza cobran una mayor importancia en este tipo de pieles. Debemos realizarlos al menos dos veces al día.

Algunos consejos son:

  • Limpiar la piel con un limpiador suave por la mañana antes de acostarse y después de sudar o llevar mascarilla
  • Usar agua templada para el lavado y secar bien la piel dando toques suaves con una toalla limpia, evitando el efecto arrastre.
  • Hidratar la piel limpia con una crema o loción. Preferiblemente con textura ligera.
  • Limitar, en la medida de lo posible, el uso de las bases de maquillaje, cremas untuosas, aceites y el maquillaje. De usarlo, debemos elegir fórmulas con texturas en polvo o muy ligeras
  • Aplicar crema solar para proteger tu piel y evitar la hiperpigmentación del sol sobre las cicatrices cutáneas, de la que hablamos con más detalle en este artículo.
  • Evitar tocar la piel. Especialmente si las manos no están limpias, y que pueden acumular bacterias.
  • No abusar de las limpiezas de cutis y de los peeling: En verano la piel está más expuesta al sol, está más sensible y pueden quedar marcas. Se aconseja utilizar exfoliantes suaves una vez a la semana para eliminar las células muertas de los poros y usar mascarilla sebo-reguladora una ó dos veces a la semana
  • Mantén el pelo limpio o lejos de la cara para evitar que la suciedad se transfiera a la piel de la cara
  • Cuidar la dieta y asegúrate de que es equilibrada, evitando azúcares refinados.
  • Ser constante con el tratamiento o rutina facial también durante el verano.

Consejos concretos para evitar el maskné:

Además de lo comentado anteriormente, te dejamos algunas recomendaciones específicas para evitar el maskné. 

  • Mantener una correcta rutina de higiene e hidratación facial.
  • Hidratar el rostro con una crema adecuada a tu tipo y al estado de tu piel siempre media hora antes de ponerte la mascarilla.
  • Airear la piel de la zona siempre que sea posible -y no suponga un riesgo de contagio-.
  • Usar mascarillas limpias, ya sean desechables o reutilizables. La mayoría de las mascarillas deben cambiarse cada 4 horas.
  • El sudor puede empeorar el estado de la piel acneica, se recomienda disponer de pañuelo de algodón para secar la piel de vez en cuando.
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