Las alergias aparecen cuando nuestro sistema inmunitario, que normalmente nos protege, reacciona de forma exagerada ante sustancias que en realidad son inofensivas, como el polen, el polvo, los ácaros o ciertos alimentos.

Cuando el cuerpo detecta estas sustancias (alérgenos), libera una molécula llamada histamina. Esta es la responsable de los síntomas típicos de la alergia: estornudos, picor de ojos o nariz, lagrimeo, mucosidad o incluso ronchas en la piel.

¿Qué son los antihistamínicos?

Los antihistamínicos son medicamentos que actúan sobre los receptores de la histamina, bloqueando su acción en el organismo. Es decir, evitan que esta sustancia produzca sus efectos, reduciendo así los síntomas de la alergia.

No eliminan la causa de la alergia, pero sí ayudan a controlarla y a mejorar mucho la calidad de vida de quien la padece.

Tipos de antihistamínicos (por generaciones)

Los antihistamínicos se dividen principalmente en dos grandes grupos:

Primera generación

Son los más antiguos. Por su estructura química, son muy liposolubles por lo que son capaces de atravesar la barrera hematoencefálica (BHE), que es una estructura selectiva entre la sangre y el cerebro que permite el paso solo ciertas sustancias. Además, suelen requerir de más de una administración al día debido a que su efecto dura pocas horas.4

Por este motivo, aunque estos fármacos son eficaces frente a las alergias, presentan otros efectos como la somnolencia debido a su acción sobre otros tipos de receptores que se encuentran a nivel cerebral.

Segunda/Tercera generación

Son los más modernos y los más utilizados actualmente. Al ser menos liposolubles, casi no atraviesan la BHE por lo que provocan mucha menos somnolencia, sedación y demás efectos atribuibles a los de primera generación. Además, suelen durar más tiempo, por lo que normalmente se toman una vez al día.

Usos terapéuticos: más allá de la alergia

Aunque su uso más conocido es el tratamiento de la alergia, los antihistamínicos tienen otras aplicaciones importantes:

  • Mareo por movimiento (coche, barco, avión): prevención y tratamiento de los síntomas del mareo producido por medios de transporte, tales como: náuseas, vómitos y/o vértigo (cinetosis). Se emplea el Dimenhidrinato (1ª generación).
  • Insomnio ocasional: tratamiento sintomático del insomnio ocasional. Se emplean la doxilamina y la difenhidramina (ambos de 1ª generación).
  • Resfriados: tratamiento sintomático de la secreción nasal y los estornudos en procesos catarrales y gripales. Se emplean la clorfenamina (1ª generación).
  • Picor en la piel: tratamiento de las erupciones de la piel que producen picor como habones (ronchas), urticarias, dermatitis u otras afecciones cutá Se emplean la dexclorfeniramina (1ª generación) y ebastina, bilastina, desloratadina, etc (2ª/3ª generación).
  • useas y vómitos: tratamiento sintomático de las nauseas y los vómitos en el Se emplea la doxilamina (1º generación).

Precauciones y efectos adversos

Como cualquier medicamento, los antihistamínicos pueden tener efectos adversos. Los más frecuentes son la somnolencia (sobre todo en los de primera generación), sequedad de boca, estreñimiento, visión borrosa o ligera sensación de cansancio. Los fármaco de segunda y tercera generación presenta menor índice de efectos adversos.

Es importante tener en cuenta que los antihistamínicos de 1º generación reducen la capacidad de conducción, ya que disminuyen los reflejos y aumentan el tiempo de reacción.

Por eso es importante consultar siempre con su farmacéutico de confianza, especialmente si se toman otros medicamentos o se tienen enfermedades previas, antes de tomar un antihistamínico.

Conclusión

Los antihistamínicos son mucho más que simples medicamentos para la alergia. Actúan bloqueando la histamina, la responsable de muchos síntomas molestos, y existen diferentes tipos adaptados a distintas necesidades.

Además de aliviar alergias, también pueden ser útiles en problemas como el mareo, el insomnio ocasional, el picor cutáneo o los resfriados. Conocer bien sus usos y características nos permite utilizarlos de forma más segura y eficaz en nuestro día a día, siempre con el asesoramiento farmacéutico adecuado.

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