El uso responsable de los antibióticos ayuda a frenar las resistencias bacterianas. Descubre cómo utilizarlos correctamente y proteger su eficacia.
La resistencia a los antibióticos: una amenaza silenciosa
Si nos preguntaran cuales son las principales amenazas para la salud, casi todos pensaríamos en la contaminación atmosférica, el cambio climático o las pandemias. Pero existe otra amenaza menos visible, silenciosa, que está creciendo en todo el mundo: la resistencia a los antibióticos.
Cada año, esta resistencia, ocasiona alrededor de 35.000 muertes en la Union Europea y genera altos costes para el sistema sanitario y para la sociedad.
Los antibióticos han sido uno de los mayores avances de la medicina moderna. Gracias a ellos, infecciones que antes podían resultar mortales pasaron a tratarse de forma eficaz. Sin embargo, su utilización inadecuada y excesiva ha favorecido la aparición de bacterias resistentes, capaces de sobrevivir a medicamentos que antes las eliminaban con facilidad.
La resistencia no solo afecta al tratamiento de infecciones comunes, también pone en riesgo procedimientos médicos como cirugías, trasplantes o tratamientos de quimioterapia, que necesitan antibióticos eficaces para prevenir complicaciones.
Por este motivo, organismos internacionales, el Ministerio de Sanidad y el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) insisten en la necesidad de promover un uso responsable de estos medicamentos. Y en esta tarea, la colaboración de la ciudadanía resulta fundamental.
Usar bien los antibióticos es responsabilidad de todos
Existen medidas sencillas que cualquier persona puede adoptar para ayudar a frenar este problema.
La primera es no solicitar ni tomar antibióticos cuando no son necesarios. Los antibióticos solo son eficaces frente a las infecciones causadas por bacterias y no curan enfermedades producidas por virus, como la gripe, el catarro o la mayoría de los dolores de garganta.
También es importante seguir siempre las indicaciones de los profesionales sanitarios: respetar la dosis, los horarios, y la duración del tratamiento. Ni suspenderlo antes de tiempo porque uno se encuentre mejor, ni prolongarlo por iniciativa propia.
Otra recomendación es no compartir antibióticos con familiares o conocidos ni reutilizar restos de tratamientos anteriores. Cada infección es única, requiere una valoración individual y un tratamiento específico.
En este sentido, una de las medidas impulsadas recientemente por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibioticos (PRAN) consiste en adaptar los formatos de algunos antibióticos a las pautas reales de tratamiento. El objetivo es evitar que sobren comprimidos en los domicilios y reducir así el riesgo de reutilización inadecuada.
El uso prudente de los antibióticos es una de las herramientas más importantes para preservar su eficacia y frenar el avance de las resistencias bacterianas.
Menos es mas: lo que hemos aprendido sobre los antibióticos
Durante muchos años se pensó que “cuanto más largo fuese el tratamiento antibiótico, mejor”. Sin embargo, la investigación científica de las últimas décadas ha demostrado que esto no siempre es así
Hoy sabemos que muchas infecciones frecuentes pueden tratarse eficazmente con pautas más cortas, obteniendo los mismos resultados clínicos y reduciendo los efectos adversos, el impacto sobre la microbiota y el riesgo de generar resistencias bacterianas.
Esta nueva forma de entender el tratamiento antibiótico no supone tratar peor las infecciones, sino hacerlo de manera más precisa, más segura y basada a la evidencia científica actual.
Un compromiso para proteger el futuro
Los antibióticos son un recurso muy valioso que debemos preservar. Su eficacia no está garantizada para siempre y depende, en gran medida, de cómo los utilicemos hoy.
Hacer un uso responsable de los antibióticos es esencial para frenar la aparición de bacterias resistentes y garantizar que sigan siendo eficaces para prevenir y tratar infecciones en las próximas décadas.
Es necesaria la implicación de todos: profesionales sanitarios, instituciones y ciudadanía. Cada gesto cuenta. Porque cuidar los antibióticos hoy es ayudar a que sigan salvando vidas mañana.
AUTORA
José Manuel Iglesias Moreno
Farmacéutico de Atención Primaria
¿Te ha gustado esta información?
Puedes seguirnos en Facebook o en Instagram y suscribirte a nuestro boletín mensual. También puedes ayudarnos compartiendo este artículo en tus redes sociales. ¡Muchas gracias!




