No, los piojos no saltan. No pueden hacerlo por una cuestión física, su anatomía no se lo permite. Por eso el contagio tiene que hacerse por contacto directo cabeza-cabeza o a través de gorros, peines, juguetes… 

Los piojos solo viven en las cabezas humanas. Son un parásito obligado. No pueden comer ni reproducirse fuera de las cabezas. En el medio ambiente mueren en muy poco tiempo. Y, sí, solo afectan a los humanos.

Los selfies se están convirtiendo en una fuente de infecciones. Parece mentira pero en estos tiempos de no tocarnos demasiado, a veces juntamos las cabezas para hacer una autofoto… y los piojos aprovechan la oportunidad para cambiar de cabeza.

Los piojos ponen sus huevos (las liendres) muy cerca de la raíz. Con el tiempo, el cabello va creciendo y las liendres se van alejando de la piel. De manera que midiendo la distancia de la liendre y el cuero cabelludo podemos saber el tiempo de infección. 

Los piojos NO prefieren el cabello sucio. De hecho, son muy torpes y cuando el cabello está engrasado se quedan pegados y no consiguen moverse. Prefieren los cabellos secos y limpios.

El tratamiento no puede limitarse a acabar con los piojos adultos, también debe ser efectivo sobre las liendres. 

Existen dos estrategias de tratamiento. La primera se basa en asfixiar al piojo y a la liendre por taponamiento de sus poros. La segunda se trata de paralizar al piojo por medio de un activo tóxico que produce neurotoxicidad sobre ellos.

La infestación producida por piojos se denomina “pediculosis”

El primer síntoma de alarma suele ser el picor en la cabeza. Se debe a que el piojo pica en el cuero cabelludo para alimentarse y su saliva es irritante. 

El picor asociado a los piojos puede ser muy intenso. Tanto que al rascarse, el paciente puede crear heridas que terminen infectándose.

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