Limpiar nuestro rostro de manera adecuada es el primer paso para mantener la piel en buen estado y aumentar la efectividad de los productos que se apliquen a continuación La limpieza diaria es el mejor remedio para cuidar nuestra piel y, entre los productos que nos ofrece el mercado, el agua micelar se presenta como la mejor elección para todo tipo de pieles, incluso las sensibles y reactivas.

El agua micelar es una solución acuosa formada por micelas, unas pequeñas partículas que, en contacto con la piel, se abren atrayendo y disolviendo la suciedad y la grasa del rostro, como si de un imán se tratara. Al mismo tiempo su componente acuoso arrastra las impurezas para alejarlas con facilidad de nuestro rostro, consiguiendo con un solo producto limpiar y tonificar a la vez sin necesidad de aclarado.

Para entrar más en detalle sobre los beneficios que el agua micelar aporta a nuestra piel, destacamos tres grandes ventajas de su uso. Por un lado, además de limpiar la suciedad y el maquillaje elimina las partículas de polución, que a simple vista pueden parecer invisibles, pero que penetran en nuestra piel y fomentan el estrés oxidativo acelerando el envejecimiento prematuro. Por otra parte, nos libra de frotar la piel con discos o toallitas desmaquillantes que pueden irritarla, ya que solo hay que dar pequeños toquecitos con un disco de algodón empapado en ella para que haga su efecto. Por último, y más importante, porque es un producto apto para todo tipo de pieles, ya que su fórmula es suave, sin alcoholes ni parabenos, y dependiendo de su composición (calmantes, suavizantes, reguladores de sebo…) podremos elegir la que mejor se adapte en función del tipo de piel.

Adaptarse a todas las pieles es lo que hace del agua micelar un producto idóneo para el cuidado de nuestro rostro y la desmarca de otras soluciones del mercado Con ella podemos desmaquillar cara, ojos y labios y no necesitaremos nada más, ya que su fórmula limpia y tonifica al mismo tiempo. Sin embargo, es recomendable seguir un orden:

1

Comenzar por la zona ocular, con suaves presiones y deslizando el algodón por los párpados superiores desde el lagrimal hasta el extremo.

2

Con otro algodón desmaquillar los labios, dejando actuar unos instantes el producto.

3

Por último desmaquillar el rostro, desde el centro hacia los extremos, mediante ligera presión y arrastre suave.

Si buscas un limpiador todoterreno este producto es tu mejor opción.

 

Para saber más sobre ella, consulta con tu farmacéutico y te dará la mejor solución en base a tus necesidades.

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