En las últimas semanas hemos oído hablar y leído mucho sobre test de antígenos y test de anticuerpos. Y desde hace poco ambos test están disponibles en las farmacias sin necesidad de receta médica. Pero ¿cuál es la diferencia?

Nos hemos encontrado algunas noticias que mezclan los conceptos de antígeno y anticuerpo. Esto ocurre habitualmente cuando dos términos técnicos empiezan a utilizarse de forma generalizada. El problema es que este lio de conceptos puede generar desconfianza, así que vamos aportar luz para que comprendamos qué es cada uno de ellos, cuáles son las diferencias y qué supone usar un test que detecta antígenos frente a un test que detecta anticuerpos.

Antígeno

Un antígeno es una sustancia que induce la formación de anticuerpos. Es decir, el organismo la identifica como potencialmente peligrosa y decide “marcarla” para eliminarla. Un mismo agente patógeno, como un virus, una bacteria o un parásito, puede presentar más de un antígeno.

Anticuerpo

Un anticuerpo es una proteína producida por el sistema inmunitario cuando detecta sustancias potencialmente dañinas. Los anticuerpos se fabrican de forma específica para pegarse a un antígeno concreto presente en algún agente potencialmente peligroso. Así, con esta unión, estas células dañinas quedan marcadas y otras células del sistema inmune las reconocen como extrañas y pueden atacarlas y eliminarlas. Los anticuerpos son «marcadores de enemigos» para nuestro sistema inmunitario.

La relación de antígenos y anticuerpos en el organismo

Cuando un virus, bacteria o cualquier agente externo, el que sea, entra en contacto con el organismo, este puede detectarlo como un agente potencialmente dañino y comienza a trabajar en eliminarlo. Lo primero que ocurre es el cuerpo pone en marcha una serie de barreras inexpecíficas. Es lo que ocurre con el moco, por ejemplo. Cuando se detecta un posible virus en la mucosa de la nariz, el organismo genera moco como respuesta para atraparlo y evitar que infecte otros tejidos. La fiebre es otro mecanismo de respuesta inexpecífica a la que podemos dedicarle un artículo entero en otra ocasión.

Mientas esta primera defensa está trabajando, el organismo está preparando una segunda respuesta más específica. Los linfocitos B están diseñando y creando anticuerpos que se fijarán a los antígenos. De esta manera, quedan marcados y serán atacados por otras células del sistema inmunológico.

Hay 5 tipos de anticuerpos. Se llaman Inmunoglobulinas y suelen abreviarse como Ig. De los 5 tipos las que más nos importan son las IgG y las IgM. La diferencia clave es que estos dos tipos de anticuerpos es que las IgM aparecen entre el día 7 y el 10 después del contacto con el antígeno y duran poco tiempo en la sangre. Las IgG aparecen entre los 10 y 15 y pueden detectarse en sangre durante mucho tiempo, a veces incluso de por vida.

Interpretación de resultados

La interpretación de los resultados de los test de anticuerpos frente a la COVID no es sencilla. Hay varias opciones:

  • IgM e IgG negativas: Indica que no se detecta la presencia de Anticuerpos frente al virus. Puede ser por no haber existido contacto con el virus, porque se haya realizado la prueba demasiado pronto tras un contacto o porque la toma de muestra o la realización de la prueba sea defectuosa.
  • IgM positiva e IgG negativa: Es signo de infección muy reciente. Este resultado no permite saber si la persona es todavía portadora del virus y en consecuencia si puede transmitir la enfermedad.
  • IgM e IgG positivas: La persona está pasando la enfermedad desde hace, al menos, 15 días. Se recomienda repetir en 15 días para ver cómo evoluciona la IgM.
  • IgM negativa e IgG positiva: El paciente ha estado en contacto con el virus y ha generado anticuerpos, pero la infección ya no está activa.

¿Se puede saber si una vacunación ha sido eficaz haciendo un test de IgG?

Sí, pero no. Como ya dijimos, un mismo agente causal, como el virus SARS-Cov-2 que causa la COVID, puede tener diferentes antígenos y por tanto diferentes dianas para que los anticuerpos se peguen a ellas. Las vacunas logran que una persona genere anticuerpos específicos frente a uno de estos antígenos. Por eso son eficaces. Pero puede ocurrir que un test de anticuerpos esté diseñado para detectar anticuerpos frente a otro de los antígenos del virus. Si no sabemos qué antígeno activa la vacuna y que anticuerpo detecta el test, la información que nos dé puede no valer para nada.

En definitiva…

Es mucho más sencillo y práctico usar test de antígenos. Su interpretación es clara. Si es positivo hay virus en el sistema (habrá que confirmarlo mediante una PCR), si es negativo, no hay virus. Así de fácil.

Recuerda que la COVID es una enfermedad de declaración obligatoria. Si das positivo en con cualquier tipo de test, tienes que llamar a tu centro de salud.

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