La comodidad es una cuestión de salud.

 

Eso de «estar cómodos» puede parecernos un capricho o un tema poco importante. Sin embargo, cuando hablamos de personas mayores con movilidad reducida, la comodidad puede ser una cuestión crucial para la salud.

La sangre viaja por las arterias del cuerpo y llega a todos los tejidos para llevarles oxígeno y otros nutrientes. Cuando una zona del cuerpo no recibe suficiente sangre no es capaz de mantener sus funciones, no puede generar energía y sus células terminan por morir. Si esto ocurre en la piel, o en sus capas más internas, el tejido muere formando una herida que se conoce como «escara» o «úlcera de presión». Estas lesiones pueden ser dolorosas para el paciente, y complican mucho el día a día de sus cuidadores. Los lugares más habituales son: hombros y parte superior de la espalda, codos, nuca, orejas, rodillas, tobillos, talones y caderas.

Factores de riesgo

Cuando estamos sentados o tumbados durante muchas horas, los puntos de apoyo en los que nuestro propio cuerpo descansa soportan grandes presiones. A tal punto que la sangre puede no ser capaz de llegar al tejido que sujeta la piel y esto llevar a la formación de una escara. El riesgo es mayor cuanto menor sea la movilidad de la persona, cuando el paciente es de edad avanzada y su piel es muy fina, y cuando hay enfermedades que empeoran la microcirculación, como la diabetes.

 

Evolución, pronóstico

Las úlceras pueden comprometer la calidad de vida de las personas y de sus cuidadores. Son difíciles de curar y requieren cuidados constantes. Pueden infectarse, oler mal y complicarse incluso hasta la gangrena. Por todo esto, la mejor estrategia frente a ellas es la prevención.

 

Prevención

Aquí algunos consejos para prevenirlas:

  • Mantener una piel limpia, seca e hidratada. Usar productos adecuados a la situación del paciente. Es importante usar geles de base suave; esponjas jabonosas adaptadas; y, a la hora de secar, hacerlo con «toques» y no arrastrando la toalla. Existen productos hidratantes especializados para ayudar a mantener una irrigación correcta.
  • Cambiar de posición al paciente. Para que no esté mucho tiempo sobre las mismas zonas.
  • Usar ropa con tejidos naturales, como el algodón, y mantenerla limpia.
  • Mantener una alimentación adecuada. Los estudios dicen que la calidad nutricional es clave en la prevención de las escaras y en su evolución. Es especialmente importante la cantidad de proteínas de calidad incluidas en la dieta.
  • Hacer una revisión diaria de la piel. Revisando las zonas más conflictivas.

 

Existen algunas ayudas técnicas que pueden prevenir su aparición:

 

Colchón antiescaras. 

Un cubre colchón con celdas hinchables, asociado a un motor que, cada pocos minutos, hincha unas celdas y deshinca otras.

¿Para quién? Para pacientes encamados con poca movilidad.

Beneficios.

  • Cambio de la zona de apoyo sin tener que moverse, de forma automática y sin esfuerzo.
  • Comodidad, aporta un punto extra de confort.

 

Cojines antiescaras.

Para sentarse sobre ellos. Reparten el peso evitando la aparición de úlceras de presión. Se adaptan a sofás, sillas o sillones. Están forrados de tejidos técnicos o naturales para evitar la fricción que puede ser origen de una pequeña lesión que termine en escara. 

¿Para quién? Para personas que pasen mucho tiempo sentadas. Especialmente si son delgadas y tienen la piel fina.

Beneficios.

  • Piel más sana en la zona de soporte. Permiten una correcta irrigación.
  • Comodidad. Son blandos y, a la vez, ofrecen un buen soporte.

 

Patucos antiescaras

Los tobillos y los talones son zonas propensas a generar escaras de curación lenta y difícil. Los patucos antiescaras reparten el peso, evitan fricciones y mantienen la piel sana.

¿Para quién? Especialmente para personas totalmente dependientes y con una movilidad muy reducida. 

Beneficios.

  • Evitan las escaras en una de las zonas más complicadas.
  • Aportan comodidad.

 

Mantas antiescaras.

Fabricadas con tejidos que disipan la humedad y evitan la fricción y la irritación. Pueden usarse tanto para proteger del frio, como para poner debajo del paciente.

¿Para quién? Para personas que pasan mucho tiempo en la misma posición, ya sea en la cama o en una silla, sofá o sillón.

Beneficios.

  • Temperatura adecuada. Protegen del frio con seguridad. Las mantas tradicionales de tejidos sintéticos pueden favorecer la irritación y la fricción.
  • Piel seca. El tejido es transpirable y se pueden poner en contacto directo con la piel del paciente.