En la farmacia vemos habitualmente a personas asustadas porque tienen que empezar el tratamiento con insulina. Incluso atendemos pacientes que se niegan o que tratan de retrasarlo. La administración de insulina es sencilla, indolora y segura. Los estudios dicen que retrasar el tratamiento con insulina lleva a tener problemas a medio y largo plazo. Complicaciones de salud severas que se retrasan o, incluso, se evitan en muchos casos. Hablamos de estos problemas en el artículo sobre diabetes que puedes visitar en el siguiente enlace: https://enclavedesalud.es/en-espana-2-millones-de-personas-no-saben-que-padecen-diabetes/

La insulina

La insulina es una hormona producida en el páncreas. Su función es regular la concentración de glucosa en sangre, es decir, la glucemia. Cuando el organismo no produce insulina, o existe algún problema con ella, podemos administrarla como un fármaco. La administración se hace inyectándola en el tejido subcutáneo, es decir, justo por debajo de la piel, pero sin llegar al músculo. Normalmente se usan plumas precargadas que simplifican mucho el proceso, y, en ocasiones, con jeringas. 

Administrar correctamente la insulina es muy sencillo si sabes cómo hacerlo

Es importante saber que la diabetes no se cura. El objetivo terapéutico es conseguir un control adecuado de la concentración de glucosa en sangre. Para lograrlo es importante que la dosis esté correctamente ajustada y tener una técnica de administración correcta. 

Pautas y consejos para una correcta administración de insulina

La técnica de administración correcta está perfectamente descrita en los prospectos y tu farmacéutico de confianza puede explicártelo con más detalle. Te dejamos algunos consejos que atajan dudas habituales y algunas recomendaciones para hacer la administración con todas las garantías.

  1. Revisa la zona de administración. Elige una zona en la que no haya inflamación, heridas o hematomas. 
  2. Las manos y el lugar de inyección deben estar limpios. Está desaconsejado limpiar la piel antes de la inyección con alcohol, ya que esto favorece el endurecimiento de la zona. La higiene con agua y jabón es suficiente.
  3. Las zonas recomendadas para la administración: Puedes hacer la administración en diferentes zonas, las más recomendadas son: El abdomen, dejando un espacio de dos dedos alrededor del ombligo; la zona lateral externa de los muslos; la zona externa de los brazos y las nalgas.
  4. Cambia de punto de administración. Para disminuir el riego de aparición de engrosamientos del tejido subcutáneo (que se llaman lipodistrofias) no administres la insulina siempre en el mismo sitio.
  5. Usa una nueva aguja en cada inyección. Las agujas están preparadas para un solo uso y su reutilización favorece la aparición de lipodistrofias y hacen que la inyección sea más dolorosa ya que la punta de la aguja se va limando y perdiendo lubricación.
  6. La piel al aire. No se debe inyectar a través de la ropa.
  7. Revisa siempre la dosis cargada. Recuerda que el control de la glucemia en pieza en usar la dosis adecuada de la insulina adecuada.
  8. ¡Pellízcate! Con los dedos índice y pulgar, pellizca suavemente la piel de la zona de administración.
  9. La aguja debe ir perpendicular a la piel. Aquí está la clave para que la administración sea totalmente indolora: la aguja debe entrar totalmente perpendicular a la piel. Luego se empuja el émbolo de la pluma y se espera 5 segundos antes de retirar la aguja.
  10. Reprime tus instintos y no masajees la zona. Tras la aplicación, la insulina se distribuirá sola a la velocidad adecuada. Masajear la zona puede provocar que aumente la velocidad de absorción y con ella, la acción de la insulina.
  11. Si el punto sangra, presiona gentilmente durante 30 segundos. Si ves que sale insulina por el punto de inyección haz lo mismo. 
  12. La insulina en la nevera. Debes guardar en la nevera las plumas que no estés utilizando. Cuando comiences una nueva pluma, no es necesario guardarle en frio. Se conserva a temperatura ambiente 28 días. La administración en frio puede ser más molestas.
  13. Las plumas no se recargan. Cuando termines una pluma, quítale la aguja y tírala en el punto sigre de tu farmacia de confianza. Aquí te dejamos más información sobre el punto sigre: https://enclavedesalud.es/punto-sigre-sabes-que-es-y-como-utilizarlo/

Recuerda que si tienes cualquier duda sobre tus medicamentos y como usarlos de la forma más segura y eficaz puedes preguntar en tu farmacia de confianza, donde profesionales formados te asesorarán en lo que necesites.

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